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lunes, 18 de diciembre de 2017

Dic. Feria La Legua

Un viejo cuidador de autos luce en sus nudillos, sortijas de abrazaderas metálicas. Una mujer espanta a una chaqueta amarilla, sin ninguna agilidad, con un brócoli en las manos como si estuviese en cámara lenta, su cara de horror y arrugas abruma el rubio de su pelo y el dorado de sus anteojos. El sol se cuela entre las mallas y lonas de colores hasta el pavimento, y el olor a pescado fresco hasta las narices. Mote con huesillos fresco en la una esquina y en la otra: televisores viejos, dos ventanas, bototos de cueros amarillos, herramientas y libros oxidados, tendidos sobre un paño oxidado y este sobre el pavimento caliente. El vendedor aguarda sentado en un triciclo a la sombra de un aromo, fumando un largo cigarro americano. El murmullo es incesante, suaves risas, pregones y ventas. Se responde preguntas, se vende, se paga, se alega. Las bromas vuelan de puesto en puesto. Se saluda la gente de la feria. Ahí es donde nos encontramos todos, sin diferencias.

Dic. Feria La Legua
17.12


Feria Libre La Legua 2015






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viernes, 30 de junio de 2017

Santa Ana en Junio

Salgo de las tripas de Santiago. Estación Santa Ana a cambiado, aunque me reciben las mismas palomas de siempre volando en círculos. La imponente iglesia es amarilla ahora (o siempre) y recibe los único y metafóricos rayos de sol en lo alto. Se siente el aroma a naranjas recién exprimidas de los carritos callejeros de los migrantes.  Ellos miran alrededor entre los vahos de los demás, como buscando a la policía que los acorrala sobre todo los viernes. Ellos está muchos más despiertos que nosotros, los obreros calificados entumidos, de finales de Junio.

miércoles, 28 de junio de 2017

Cinco Haitianos

Cinco haitianos, exageradamente abrigados, según yo, limpian el callejón de Alarcón. Con la cordillera preciosa nevada de fondo, ríen cantan y tiran la talla en su lengua, que todavía no sé como se llama. Pensé en saludarlos, en felicitarlos por su trabajo, que parecía lo hacían bien y con un sonrisa blanquísima en la cara. Pensé, no me atreví.

Ellos dejaron su patria por venir a construir otra, que jamás, porque los conozco, se lo agradecerán lo suficiente.

"Los pobres no tienen patria"
Los Muertos de Cristo

12.05

Sopa de Quinoa

Sopa de quinoa bajo un cobertizo de madera y hojas de selva.  Un vietnamita o similar sorbeteaba la sopa sonoramente, diciendo -lico lico -cada vez que levantaba la cabeza y nos miraba alegre. Una mariposa azul gigante cruzó volando delante de la mesa.

La felicidad tiene mil maneras hijo mio.


18.05

La tos

Cuando la tos no me deja, me acuerdo de la formación de retreta en Cohyaique, cuando por orden del sargento Caballero en posición firme, no se podía toser. No podíamos, por que según él, lo estábamos "pichuleando". Él no quería escuchar a nadie toser. La picazón de garganta era terrible, como un montoncito de hormigas sueltas en la garganta. Más de alguno intentaba toser para adentro, y de a poquitos, que no se escuchara, mientras el viento helado de la pampa austral partía las orejas y luchábamos con que no se cayeran los mocos, manchando la coipa. Permanecer quieto, bien parado, fusil terciado, servía como ejercicio para el mimetismo también, habían explicado. Las rodillas temblando de nosotros los flacuchentos morteristas, aguantando. Y me acuerdo de los pelaos de Antuco.


2.06.17

De Reojo


De reojo veo a una niña que lee. Lee Bonsái entre la multitud de Baquedano, esperando el metro. ¿Será línea roja o verde? Pienso y me acuerdo de Bonsái, de los cuadernos Colón, de Zambra, otros dos títulos de él. La niña es joven, quizás unos 25 años, usa sombrero gris tipo espía rusa, abrigo largo gris, creo. Me acuerdo de mi abrigo, que no lo he usado este año. La niña tiene pelo claro, nariz respingada. La edición de Bonsái es nueva, portada roja y un bonsái en negro en la portada. Me gusta esa edición. Pienso en escribir esto.

Yo intento leer poesía en la misma masa de personas. Mientras pienso en otra cosa que no recuerdo, leo en automático, se me queda una que otra frase solamente y me digo, no puedo seguir leyendo acá. Ni de esta forma. Ella si puede leer Bonsái, está por terminar el libro. Debe ser triste terminar esa novela en el metro aplastado. Me acuerdo de la película, y que debo terminar otros libros pendientes. Ella se da cuenta que la veo. Trato de no molestarla. Pienso en escribir.

Leo un corto poema sobre una chica punk que casi atropella a una chica normal. Lo leo más de una vez. La masa se mueve al próximo metro línea verde. No logro subir. En realidad, no hago el intento de subir.

Bonsái se lee rápido, demasiado rápido pienso. Debería volver a leerlo, pero tengo muchos libros pendientes, pero ese se lee rápido. Se va la joven rubia y gris con su Bonsái en las manos, en el tren corto línea roja. La masa de Baquedano se mueve otra vez, nos movemos. Pienso en escribir esto otra vez. Espero que ella no termine el libro aplastada.


De alguna forma se explica, me acuerdo, que hay que recortar todo lo que no sirva, y no explicar lo innecesario. Este texto casi no tendría razón de ser y diría: Una joven lee en el metro. O quizás no diría nada, de todas formas pienso en escribir esto, y en la necesidad de escribir.

martes, 22 de noviembre de 2016

Lluvia de Balas

     Hoy es marte y el sábado mataron un narco, un tipo de 25 años.  Lo mataron fuera de un clandestino, un ajuste de cuentas según algunos canales de televisión.  El sábado también fue el carnaval de los 500 tambores de Le Legua, el número 13 o 15 la verdad ya perdí un poco la cuenta y eso es bueno. Los canales no dijeron nada de eso, pero ya tampoco espero que digan nada.  A estas alturas los canales hablan más de un economista pelao que cagó a algunos cuantos personajillos de TV, más que de la cruda de realidad del país, o de los casos por resolver en la justicia.  La gente no quiere ver eso tampoco, en realidad muchos no quiere ver nada. Deben estar muy ocupados, con cosas muy importantes.
     La chica del tiempo del noticiero central de anoche, tampoco advirtió la lluvia de balas que yo escucho en este minuto.  
     Algunos dicen que al fina'o de Ñuñoa  es de La Legua. Que vendría siendo sobrino o hijo del Jao o como se escriba.  Que lo mandaron a rematar en represalia, a la muerte de otro narco que involucra a pacos corruptos, que a su vez están emparentados con bandas podridas en revanchas.  Para mí, toda una reverenda mierda. Pacos y delincuentes.
     Ahí es donde se me viene a la cabeza, que el dinero y solo el dinero puede corromper a cualquier persona, en toda circunstancia y no hay moral que resista al dinero.  Lo más probable es que yo también caiga en eso, solo que mi precio es más caro.  Quizás no valgo un simple par de zapatillas o un gorrito de marca, muchos amigos que conozco se han hecho más caros aún y la oferta del narco no alcanza.  Porque la oferta del narco, son zapatilla Nike, ropa Lacoste, o DolceGabana calzoncillitos Calvin Klein, etcétera.  El narco legüino ofrece a sus soldados, estatus ecónomico-basura, no ofrece nada más, un estatus muy parecido al del futbolista exitoso: busos caros, buenos auto, ropa cara de mal gusto. Esa es la oferta del narco. No ofrece nada más.  El narco no ofrece estabilidad, ni estudios, ni tranquilidad, ni posición social, ni nada de eso.  Solo ofrece, el mercadeo de ropitas y vehículos, que tendrían si fuesen existosos como ciucos ricos o como ellos que le pegaron el palo al gato.  Quizás por eso me niego a usar ese tipo de cosas.  Háganse caros muchachos, tan caros que el monto sea inalcanzable para estos tipos.
Los narcos y delincuentes de baja monta,  muestran su poder disparando al aire, paralizando la población.  Muestran su poderío armamentista, a vista y paciencia de pacos asustados y mal pagados, que quieren llegar a sus casitas y que debieron, quizás, estudiar otra cosa, quizás ser jardinero como yo seré algún día.  Disparan ráfagas para generar el temor, como charros mexicanos de las películas viejas, o como vaqueros gringos para espantar a los comanches.  Por supuesto lo logran, nadie quiere morir en las manos de un estúpido y podrido narco, nadie merece tal cosa.  Morir por una bala loca, en honor a un muerto asesinado, producto de una revancha donde se involucran a policías corruptos, en medio de una “intervención” policial, para mejorar la situación, debe ser una de las muertes más terribles que debe haber.  No por lo doloroso, sino por lo estúpida de la situación.
El domingo recién pasado, después de la muerte  del famoso tipo, que requiere todos esos honores. Los muchacho debieron irse escondidos, el cura antes de la misa medio nervioso tocaba las campanas y nos ofrece resguardo por un rato,  nos quedamos en la calle escondidos un buen rato. Las madres y algunos pocos padres, se fueron llevando a sus hijos por la orillita de la vereda, todos en fila, tratando de esconderse y llegar rápido a casa.  Caminan rápido y con temor. Unos más que otros.  Siempre es uno más que otros, a mí me da más impotencia que temor y también un poco de tristeza.

     Es triste, si es triste, pero ya estuve triste, ayer y antes de ayer. Hoy quiero escribir.

22.nov.2016

Bala Loca


viernes, 11 de marzo de 2016

Materia Momentanea

A esta edad, viejo ya, he logrado algún tipo de comunicación con estos pájaros, desde que ella se fue o mejor dicho desde que ella falleció, los pájaros se acercan más, perdieron el miedo, cuando los alimento se acercan, no sé si se acercan como los gatos solo mientras los alimente, o como los perros, que aunque no los alimente e incluso los agarre a gritos y patadas, se acurrucan tarde o temprano cerca mío, por un mísero cariño. Los pájaros, o al menos estos pájaros, tienen su mirada y expresión seria, como recta en el horizonte, sus ojos redondos brillantes pero vacíos, ni siquiera sé muy bien donde miran y parpadean altaneros inflando sus pechos. A veces me parecen esos milicos mirando el horizonte contestando un !Si señor!. Los pájaros perdieron el miedo o yo a estas alturas, no inspiro miedo. Creo, sin embargo, que traen un mensajes, me he descubierto hablándoles y ahora les escribo, quizás el mensaje sea acerca del final o del alma de los tiempos, me dicen que somos eternamente débiles mortales, que somos una ilusión desde los ojos redondos y vacíos de un pájaro, pero que de todas formas somos color y luz, habitando una materia momentánea.

jueves, 11 de febrero de 2016

Horóscopo

A la bajada, un hombre le lee el horóscopo a la niña que vende jugos y frutas a la entrada/salida del metro.  Ella sonríe con la mirada fija hacia al sur, pero sin mirar nada.  Su familia debe estar justo al otro lado, al norte, fuera de este país, pero ella sonríe, mientras el hombre tartamudea al hablar de pasión y amores, él acerca y aleja el diario de sus ojos enfocando con los brazos las letras. Libra.  

jueves, 4 de febrero de 2016

Inyección del proceso reflexivo

Uno da la idea y se va. Inyecta.

El otro, piensa la idea, reflexiona, cuestiona sus propias conclusiones, cambia de idea, mastica la idea. A veces,  le gusta el sabor que deja en la boca, otras no y la vuelve a masticar.  Critica para sí, su consistencia, su crocancia.  A ratos, no sabe si escupir o vomitar la nueva idea.  Finalmente se traga la nueva idea y la hace sangre. 

lunes, 23 de noviembre de 2015

Hombre bicentenario

Camina el hombre bicentenario, con su traje liso que refleja el sol con un color titanio, plateado con un matiz dorado. Una mochila cuadrada plateada en la espalda, cromados sus cierres. Zapatos de cuero café impecables o imitación, sin ninguna arruga. Camisa blanca bien abotonada, ni una mancha. Pelo blanco cano, más bien gris ahora que lo veo mejor, ahora que lo recuerdo mejor, pelo gris engominado todo hacia atrás, aerodinámico pienso ahora. Su piel un poco morena, mucho sol, solárium o maquillaje oscuro, casi combinaba con sus zapatos. Debí sacarle una foto ahora que lo pienso, pero sería invasivo, le consideraría una falta de respeto. Además caminaba tan recio entre los jacarandaes y los letreros publicitarios, que parecían flores plásticas de la selva de hormigón armado, caminando entre los espejos de edificios altos del Chile en colores, entre los verdes plásticos y las piedras de plumavit. Además quién soy yo para molestarlo, solo me recordó al hombre bicentenario, al fina’o Robin William y Asimov.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Cartagena

Cartagena... playa grande, sol, arena gris con pedacitos de carbón y uno que otro hueso de pollo o palo de helado. Mis primos, mi hermano y yo estirados de guata sobre las toallas, yo tratando que la arena no me tocara los dedos para poder comer tranquilo, la marraqueta con jamonada y margarina que me había preparado la Mami, mi abuela. Del kiosko que estaba en la costanera salia un parlante, un cono gris chicharriento que tocaban a Soda Stereo y que se confundía con el cuchicheo del pueblo en vacaciones.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Amarrado

     Yo no tengo como explicar lo que veo, sé que estoy en un edificio alto cálculo un piso diez,  hay una ventana donde puedo calcular la altura por que veo un parque a la distancia, y alcanzo a ver un par de copas de árboles que parecieran grande por la distancia. Veo un edificio que en su azotea tiene una manga blanco y rojo, de esas que indican la dirección del viento, puede que exista un helipuerto allá arriba.  Estoy amarrado con cinta adhesiva a una silla con ruedas, ya probé varias veces gritando a ver si alguien me escuchaba, el edificio está en construcción y la ventana da al parecer hacia a cordillera.




* 29 Junio 2011, Santiago

viernes, 13 de septiembre de 2013

Te inventé un sueño

Una vez soñé, que tú dormías y que a su vez soñabas.  
–Si los sueños pueden convertirse en realidad, entonces con mayor razón las mentiras–.  Te decía yo, pero tú dormías y yo mientras escribía.
Yo te hablaba de la fragilidad del recuerdo de un sueño, en la mañana de un martes.  Tampoco creo que me escucharas, dormías.  

Tus ojos cerrados, tu boca apenas abierta, parecías exhalar una palabra un susurro en el aire imperceptible bello, un halo de verdad quizás.  Dormías y la llama de una vela jugaba con las sombras en tu rostro.  Yo hablaba en voz baja para ver si podía interferir en tus sueños, te decía cosas bonitas murmurando casi, una vez incluso sonreíste mientras yo decía algo, me pareció que escuchaste y me detuve no quería que despertaras. Al final del sueño, acaricié tu sien con mi pulgar, te sentí respirar y me dormí yo.  

sábado, 17 de agosto de 2013

Mejor Sin Nombres

No he querido mostrarme insistente, pero para eso he tenido que fingir desinterés.  Es extraña esta relación, pero pareciera tan normal.  Creo que pasaré mis dudas escribiendo, me servirá, me mantendrá entretenido y así no la llamaré.   Cualquiera se asustaría si supiera que escribo esto con respecto a su relación con mi persona, yo lo que deseo es plasmar en letras lo que siento, sin mayor miedo a lo que piensen, sin temor a los prejuicios típicos de las personas “normales”.  Por eso no quiero dar nombres, aunque creo que será peor, puesto que, podrían interpretar mal o sentirse aludidos aquellos que nada tienen que ver.   El mensaje final es claro y preciso y aunque parezca contradictorio esta descrito en las primeras tres líneas de este texto. Si quiere, re léalo.



lunes, 12 de agosto de 2013

Ovejas Todas Uníos!

Aplastadas, arrinconadas, otras cuantas ahogados en sus propios respiros entrecortados, las manos sudadas de ansiedades y pánicos medicados. Las gotas de sudor caen de sus frentes en pleno invierno, demasiado abrigo para 40 centímetros cuadrados. El aire insuficiente para las gordas que sufren como su peso, ósea el doble o el triple.
Tocadas, manoseadas, pervertidas las manos que corren y los ojos de los viejos verdes clavado en las colitas escolares de las jóvenes estudiantes. Y los pequeños, que decir de los pequeños en hora punta.
Las señoras y sus innumerables bolsas, bolsitos y carteras.
Si al menos la mitad se bañara.
Ovejas Todas Uníos!

jueves, 11 de julio de 2013

Koyak (Kojak)

Aprendí a besar con un koyak - me dijo – Mira ¿Te muestro cómo?
La miré como besaba el koyak.
¿A alguien más le habrá tirado la misma trampa? –pensé.

¡Que importa eso!¡Pajarón!
Ahora vengo a caer ¡Pajarón!

viernes, 13 de julio de 2012

Volvamos

                Ayer.  Me soñé como árbol a la orilla del acantilado y tú eras silueta azulada a la orilla entre las rocas y la espuma.  Yo te enamoraba con el sonido del viento entre mis ramas y tú a mí, con el rugir del agua violenta de tarde anaranjada.  Yo te decía poesías al oído y los pájaros se descolgaban del cielo, se desplomaban y sus gritos los apagaban las olas.
                Desperté lejos y me recordé de pescador, mire mis manos arrugadas ahora sin red.  
                Ah… mar que tiempos de mar.  Ayer vi un pájaro en picada en tu mirada.  ¿Volvamos?


Pichidangui IV Región 2011 (Pedro Toro)

La Señal

                Me sudaban las manos, el pecho se cerraba y mi respiración se aceleraba y se hacía más profunda, como para captar más aire.  Sentí calor en mi sien. Me saqué el sombrero y las gafas. Mi mano derecha tibia, temblaba casi imperceptible. Al mirar mi mano temblando, una pequeña mueca de sonrisa involuntaria, sentí que se esculpía en mi rostro. Sonreía, y ya no era yo. Ya me había atrapado, como antes.  Esta vez la lucha contra el perro negro, que es la locura, no la ganaría, no me había dado tiempo de reaccionar. Ya era tarde, ladraba en lo profundo de mi cabeza, fuerte, tragándose mi conciencia.  Ahí estaba. La señal de siempre en la cama.  Yo frente a ellas, las dos horquetas negras cruzando sus dientes de muerte, iluminadas por el rojo sol de la mañana. El otoño había llegado, era tiempo de muertos y perros desatados.

Making Leaves by Arthur Tress


jueves, 21 de junio de 2012

Grito en Silencio

                – ¿Sabes de qué me dan ganas a mi?  Me dan ganas de agarrar un camote grande y tirarlo a un ventanal.  Son cosas que uno no puede hacer, pero me dan ganas de hacer eso, hacer cagar un ventanal de esos grandes, como para soltar tenciones.
                – ¿Para soltar tensiones, de rabia?  Imagínate la rabia que les produce a los niños que hoy son hombre, a los cuales sus papas fueron muertos o torturados o aquellos que han luchado toda una vida para que hoy les den unas pocas lucas para terminar su vida, en un rincón enfermo y desahuciado por decenas de enfermedades que no son cubiertas por nadie. A nosotros que no nos paso nada, nos da esa rabia, imagínate a ellos.   No pretendo justificar, ni tratar de entenderlos, solo constato hechos, eso pasa y si uno quiere cerrar los ojos los cierra, si uno quiere taparse los oídos se los tapa, pero las cosas siguen pasando allá afuera.  Allá en el rincón, en una población allá en la orilla de la ciudad, está esa madre que todavía se hace mierda y la atropellan desde que se levanta hasta que se va a dormir, incluso en el sueño la atormentan.  Lo mismo el joven  estudiante, lo mismo el obrero, lo mismo el viejo, lo mismo todos y en todas partes.  El sentimiento que tú tienes, se replica y crece.
                Sé de mucha gente que siente rabia y que se siente a la orilla de la locura, apunto de empuñar un fusil, a punto de reventar. 
                – Si, si entiendo, a mí también me dan ganas de gritar a ratos.
                – Claro, a todos nos pasa eso.   
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