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viernes, 2 de marzo de 2018

Manual para Fracasar (Revisado)



     Fracasar hoy en día parece ser muy importante y no sólo hablamos del fracaso económico, (quien piense así debería buscar y leer un manual más avanzado que este) el fracaso puede ser mucho más amplio que el tema económico, incluso en ocasiones puede llegar a ser independiente de este tema.  El siguiente manual está dirigido para aquellos que quieran fracasar en todo lo que se propongan. Muchos de ustedes, creerán que nadie puede hacer un manual así. Y yo como autor de este, tampoco lo creo y creo en lo más interno que fracasaré en este intento.  De todas formas aquí van las instrucciones consideradas por mí, (claro está, esto es redundante) para avanzar en esta senda del fracaso.
     Primero, hable y hable todo lo que más desea,  no haga nada de lo que dice, solo hable hasta por los codos.  Hable sobre todo, como si tuviera en sus manos y en su cabeza esa verdad absoluta que todo el mundo necesita.  Si cree que es necesario puede llegar a escribir sus ideas e incluso llegar al nivel de realizar conferencias o participar en foros, la inconsecuencia debe ser su arma más potente en todos estos casos, por lo que debe practicarla de manera profusa y hasta profesional.  
     Luego,   lea harto, mucho, muchísimo y acumule conocimientos a montones, hasta que se le confundan le crezcan ideas propias (por lo tanto lo bastante estúpidas para fracasar). Dichas ideas, debe intentar  usted, siempre imponerlas  en su hablar y como ya había indicado antes, no importa su actuar que puede mantenerse independiente.  no es importante si usted no hace los que dice que hace.  No debe olvidar nunca que usted tiene la verdad, por lo tanto los demás estarán equivocados, así que no debe realizar tanto esfuerzo, además tendrá la ventaja, que muy pocos lo intentarán contradecir. Algunos simplemente no dirán nada porque no les interesa, otros porque no tienen tiempo y otros porque no entenderán lo que usted dice.
     Una vez que tenga todo el conocimiento y usted crea que sus ideas son únicas e inéditas, no escuche a nadie, haga como que escucha, pero en la interna consigo mismo (que es lo único importante) no los escuche.  Asienta con la cabeza o solo  sonría cuando intenten complementar sus ideas.
    Para finalizar y esto es lo más importante,  olvide su pasado, su discurso debe ser.  Yo solo vivo el momento, el pasado no importa y el futuro que venga lo que venga.  Como usted tendrá la verdad siempre y usted es lo único que importa, le irá bien en esta tarea. Lo que haya dicho en el pasado, como es parte de este, olvídelo y si llega a recordar, y como ya la inconsecuencia la manejará a su antojo, ahora puede decir todo lo contrario. El pasado no le enseñará nada, esto debe grabárselo como un discurso dentro de sus verdades absolutas.
     Espero de verdad haber ayudado en sus intentos de fracasar, pero tengo que indicar que  este documento no garantiza que siguiéndolo paso a paso, usted valla a ser un fracasado de tomo y lomo, recuerde que el manual es escrito por un fracasado y ya se lo había advertido antes, que este último que soy yo mismo, no tiene la seguridad de conseguir lo esperado, pero sin dudar le ayudará un sus primero pasos para lograr lo que muchos ya han logrado.  No prometo un segundo capítulo, ya que como un buen fracasado dejaré este manual a medias.

27/11/2011. 02/03/2018



lunes, 26 de febrero de 2018

Al final de la Fiesta.


Al final de la Fiesta.

A mis compañeros y compañeras


No sé cómo se llamaba la población, pero quedaba en La Florida, me acuerdo que no me daba miedo andar solo por esos lados, ni siquiera de noche. Hoy sí. Quizás tendrá que ver con dónde y cómo me crié, eso sumado a esa irresponsabilidad adolescente, esa tonta y linda manera de vivir como si fuésemos indestructibles. Sin miedos.

Un compañero había invitado a su fiesta de cumpleaños. Tenía algo de popular el cumpleañero.  Medio rebelde, bailaba rap en los recreos, hacia grafitis en su croquera en clases, una especie de galán winner del curso, simpático, buena tela, le iba bien con las minas, eso decía él, y los estudios no eran su fuerte, en eso le iba mal.  Quizás sea duro leer esto, pero es la pura y santa verdad, bajo nuestros estándares impuestos.  No era ninguna lumbrera, él lo sabía, todos lo sabíamos.  Bueno, pero ese no es el tema, eso daría para otro cuento completo y no me quiero desviar.  Lo que sí quería en este texto, es relatar el instante final de esa fiesta.  La pasamos bien antes del final. Supongo que bailamos, música fuerte, poca conversa, algunas miradas coquetas, harto humo, luces de colores, piscolas, cervezas, me imagino que mucho pito, yo no vi tanto, andaba en la mía, compartiendo con los compañeros.    El final de la fiesta tiene algo de belleza inexplicable, algo que recordé varias veces, pero solo pude darme cuenta ayer, a través de los ojos de mis compañeros, que no era cualquier recuerdo.  Pensé que yo era uno de los pocos, quizás el único que me acordaba del momento, había tomado lo típico, pero en la fiesta había estado bien, así que me acuerdo perfectamente lo que hice.  Me acuerdo de no haber dicho mucho, de haberme quedado tranquilo, disfrutando.  Quizás nunca seamos capaces de ver todo los detalles, porque varios de los que estuvimos en ese minuto, lo vivimos de manera distinta, pero sin embargo un recuerdo que perdura por veinte años o más y colectivo, no es algo menor.  Creo que estuve en varios instantes similares en otras fiestas.  Un espacio de sosiego al final de la fiesta, algo de cansancio, pero tranquilidad, paz y compañía. 

Esa noche nos quedamos dentro de la casa de la fiesta, guarecidos de lo que podía pasar afuera. Ya se había hecho tarde para salir de ahí, no había locomoción cerca y de todas formas era peligroso andar por ahí a esas horas. Parece que la población era peligrosa a toda hora, no sé qué tanto.  En fin, muchas escusas perfectas para quedarnos ahí, juntos y hasta enredados.  Algunos sentados en el piso, apoyados su espalda a la muralla. Otros, entre los brazos de otros. Apoyados quizás en otro compañero, hombro con hombro. Recostados, descansando  las cabezas en los muslos de uno o de otra, mirando el techo, o el horizonte oscuro y la luz apagada.  La música más baja. Ya no quedaban piscolas, ni cervezas, ni tampoco las ganas de seguir tomando. Al menos a mí, ya no.  Algunas risas, alegatos, quejas, hasta que todo queda en silencio, en complicidad, de esos pocos y mágicos momentos. De eso nos acordamos todos. Silencio. Quizás se podía escuchar el suave sonido de los besos y las risas en murmullos. 

A la distancia del tiempo, veo ahora esa sana y honesta inocencia, viviendo los mejores años quizás,  sin traiciones, nada de todos esos vicios que entregan: los años, las malas experiencias, los desaires, los egos, la academia, los divorcios, el trabajo, la oficina y tanto más.  Me acuerdo de ese silencio que quizás mostraba  el no saber mucho lo que hacíamos, pero que si nos gustaba lo que hacíamos, nos cuidábamos, nos queríamos, estábamos en la misma.

Quizás no nos podamos poner de acuerdo en tantas cosas ahora, porque estamos lleno de eso que deja la vida, arrastramos tantos lastres, dejamos que rencores inútiles que son como verdaderos gusanos mentales, nos cambien; transformen nuestras esencias.   Quizás en eso momentos no teníamos nada, pero teníamos lo que necesitábamos.  Necesito eso ahora, puede ser una necesidad adolescente, poco madura quizás.  Aquí se pueden reír,  pero ¿Cuánto de nosotros dejamos allá, al final de la fiesta?  No es nostalgia inútil esta vez.  Es solo atender lo importante, lo esencial y lo olvidado.  No somos una suerte de preciosas coincidencias, ni tampoco una mera selección natural azarosa de personas en un lugar cualquiera.  Todos queremos estar ahí, estuvimos ahí con lo que necesitábamos, sin más, al final de la fiesta.  Y cada cierto tiempo queremos volver a ese lugar común. Y los que queremos, volveremos cada vez.

06.04.2017


Piedra de mala bajada. parque Puquén. Los Molles




viernes, 1 de diciembre de 2017

De Legua Emergencia a Legua Emergente.

En estos últimos días, muchos hablan de un sector, de una de las poblaciones más complejas y más cercanas al centro de la Santiago. En especial de La Legua Emergencia. Muchos dicen conocerla, haber estado allí, haber trabajado ahí. Tener amigo y familiares en ese sector. En las conversas, ayudan a crear mitos sobre lo que pasa y lo que no pasa en ese sector de la población. Incluso me han confesado que han comprado droga ahí, como si fuera gran cosa, esperando felicitaciones o que yo habrá los ojos como sorprendido, la verdad no sé sus pretensiones. A mi solo me sorprende la discriminación interna. Si, dentro de la misma población.



Hasta hace poco muchos creían que el nombre de Emergencia, es por el eterno estado en la que se encuentra esa parte de la población o era parte de la creatividad de los pobladores. A muchos, no les cae la teja que es una población de emergencia que ha durado casi 70 años. (1951 para ser exacto, bajo el gobierno de Gonzales Videla, un poquito después del fin de la segunda guerra mundial y en pleno represión de todo el movimiento social en Chile). Desde esos inmemorable tiempos, ningún gobierno, bajo ninguna ideología política ha podido con esta emergencia. Algunos solo la profundizan. 



El Estado, por otra parte (Y el estado es: gobierno y oposición, poder judicial, poder legislativo, las policías, gobiernos regionales, municipalidades, ósea todos, y no solo Bachelet o el de turno, sino todos, históricamente todos.) Ellos, se han paseado, han estructurados decenas de planes, maquetas, mapas y bosquejos, con una diversidad enorme de soluciones y pócimas milagrosas para nosotros, aunque la mayoría de las veces sin nosotros. Casi siempre, incluye violencia y represión, echándonos a todos al mismo saco roto como dicen los vecinos. Claramente han fracasado una y otra vez, el Estado nunca ha sido solución, para la Emergencia.

También están aquellos, que han querido históricamente: bombardearnos, acribillarnos, envenenarnos y desaparecernos. "Saquen los milicos a la calle"- dicen algunos, como si nosotros no supiéramos que significa eso. "Bombardéenlos" - dicen otros - como si nosotros no supiéramos de esas amenazas. Lo que si les ha resultado por ahora, es: relegarnos a orillas y al margen del bendito progreso, no tomarnos en cuenta y acallarnos; y les ha resultado también, eso de que nos matemos entre nosotros mismos.


Otros han venido desde la academia a estudiarnos, a experimentar con nosotros, poniendo a nuestros niños en salas de observación para estudiantes de pregrado (véase estudios de la UDP), laboratorios de creatividad para artistas, laboratorios de historias para Master y Doctorados. Se han hecho una infinidad de tesis y documentos para postular a los más variados títulos en las más prestigiosas universidades (y las no tanto, también). No tengo mayores problemas con esto último, muchos de nuestros pobladores profesionales lo han hechos también, solo si se quedaran o dejaran algo de todo eso, o al menos si continuaran profundizando, si siguieran exponiendo y socializando sus estudios. No por las lukas, sino instalando las verdaderas problemáticas y dejando las autocompasiones de lado, creyendo al menos sus propios discursos. No nos sirven los proyectos a corto plazo e intrascendente. Necesitamos ideas que se ocupen de lo humano y no de las cosas, de esos somos históricamente generadores y no vinieron las academias a enseñarnos, sino que fueron nuestros propios abuelos y abuelas maestros de cómo construir nuestras vidas. Creo que tampoco, necesitamos proyectos de artes o de deportes para salir de la droga o para no caer en ella, sino que lo necesitamos por que somos humanos, parte tangible de este terreno y de esta sociedad, aunque nos traten como nos tratan, quiéranlo o no. Somos nosotros los generadores de cultura y contracultura, por la infinidad de nuestra existencia, es nuestra clase la que genera y ha generado formas de expresión desde siempre. 


Y también habla la prensa, acerca de la Emergencia. ¡Ay! la prensa. Con sus imágenes recocidas, amalgamadas, montadas, equivocadas. Creando personajes de telenovela, o gánsters de novela negra. Nos han tachado y marcado con figuras literarias y metáfora dignas de los premios Limón. El Gueto, Los Carteles de la Legua, hasta con las Maras centroamericanas nos han comparado. Los titulares de programas como Aquí en Vivo, En La Mira o Informe Especial, nos dejan sin palabras, por su extra/ordinaria creatividad. Hemos sido material literario para periodistas de todos los colores. Y vendrán más a construir su curriculum. Somos tierra fértil del mito urbano. Y ella, la prensa, se alimentan, literalmente, de la exposición de nuestros problemas, según la mirada comercial, de vender la violencia. Noticieros, matinales y programa especiales, prensa escrita y de la otra, toda para mostrar lo mismo de siempre en un gigantesco uróboro, de grandes violencias y pequeñas luces de esperanzas que venden, pero ya no emocionan. 

Tantas aristas en un pequeño terruño. Que no terminaríamos de contar, pero en fin. Muchos sabemos que la emergencia se acabará cuando ya no exista la Emergencia o la alternativa es que se transforme en una Legua Emergente. Para lo primero fácil, solo se lo dejamos al tiempo, al estado, al mercado y ya llevan harto camino recorrido. Desapareceremos como la villa San Luis en Las Condes, como los barrios históricos de Estación Central, como algunas poblaciones en San Miguel, mutaremos en lo que odiamos, seremos parte de este orbe sin sentido, ni razón; sin identidad, seremos un conjunto de moles de hormigón sin historia y ni siquiera tendremos un mísero valor arquitectónico. Quizás los que leemos esto, no alcancemos a verlo. 

Para lo segundo es más difícil. Para transformarnos en una Legua Emergente, necesitamos la unión de los vecinos y vecinas, necesitamos que los egos y rencores de nuestros dirigentes, se hagan a un lado mientras damos la lucha, y que NO contagien a las nuevas generaciones, a quienes no les pesa, nuestras batallas perdidas. Necesitamos de ese extraño amor por un pedazo de tierra, donde vinieron a tirar a nuestros abuelos. Necesitamos querer este pedazo de historia importante de nuestro pueblo, para la memoria y para el desarrollo de todos y todas. Necesitamos volver a identificarnos con eso y no con aquellos, que nos muestran y bombardean día a día, los medios. Necesitamos aprender de los procesos anteriores, de nuestros errores, de nuestros fracasos, de nuestras penas y también de nuestras pequeñas victorias. Necesitamos alejarnos y mirar con distancia y desconfianza, a aquellos que no han calificado, estudiado y a quienes han hecho enfrentarnos entre nosotros, alejarnos de quienes nos han separado y han puesto trabas en nuestras organizaciones. Necesitamos reb(v)elarnos a lo escrito, una vez más. Por nuestros niños y niñas, por nuestros sueños.



Antonio Concha
Poblador
01.12.2017

Todo es Cancha.  Diciembre. 2007

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Hilo 



martes, 22 de noviembre de 2016

Lluvia de Balas

     Hoy es marte y el sábado mataron un narco, un tipo de 25 años.  Lo mataron fuera de un clandestino, un ajuste de cuentas según algunos canales de televisión.  El sábado también fue el carnaval de los 500 tambores de Le Legua, el número 13 o 15 la verdad ya perdí un poco la cuenta y eso es bueno. Los canales no dijeron nada de eso, pero ya tampoco espero que digan nada.  A estas alturas los canales hablan más de un economista pelao que cagó a algunos cuantos personajillos de TV, más que de la cruda de realidad del país, o de los casos por resolver en la justicia.  La gente no quiere ver eso tampoco, en realidad muchos no quiere ver nada. Deben estar muy ocupados, con cosas muy importantes.
     La chica del tiempo del noticiero central de anoche, tampoco advirtió la lluvia de balas que yo escucho en este minuto.  
     Algunos dicen que al fina'o de Ñuñoa  es de La Legua. Que vendría siendo sobrino o hijo del Jao o como se escriba.  Que lo mandaron a rematar en represalia, a la muerte de otro narco que involucra a pacos corruptos, que a su vez están emparentados con bandas podridas en revanchas.  Para mí, toda una reverenda mierda. Pacos y delincuentes.
     Ahí es donde se me viene a la cabeza, que el dinero y solo el dinero puede corromper a cualquier persona, en toda circunstancia y no hay moral que resista al dinero.  Lo más probable es que yo también caiga en eso, solo que mi precio es más caro.  Quizás no valgo un simple par de zapatillas o un gorrito de marca, muchos amigos que conozco se han hecho más caros aún y la oferta del narco no alcanza.  Porque la oferta del narco, son zapatilla Nike, ropa Lacoste, o DolceGabana calzoncillitos Calvin Klein, etcétera.  El narco legüino ofrece a sus soldados, estatus ecónomico-basura, no ofrece nada más, un estatus muy parecido al del futbolista exitoso: busos caros, buenos auto, ropa cara de mal gusto. Esa es la oferta del narco. No ofrece nada más.  El narco no ofrece estabilidad, ni estudios, ni tranquilidad, ni posición social, ni nada de eso.  Solo ofrece, el mercadeo de ropitas y vehículos, que tendrían si fuesen existosos como ciucos ricos o como ellos que le pegaron el palo al gato.  Quizás por eso me niego a usar ese tipo de cosas.  Háganse caros muchachos, tan caros que el monto sea inalcanzable para estos tipos.
Los narcos y delincuentes de baja monta,  muestran su poder disparando al aire, paralizando la población.  Muestran su poderío armamentista, a vista y paciencia de pacos asustados y mal pagados, que quieren llegar a sus casitas y que debieron, quizás, estudiar otra cosa, quizás ser jardinero como yo seré algún día.  Disparan ráfagas para generar el temor, como charros mexicanos de las películas viejas, o como vaqueros gringos para espantar a los comanches.  Por supuesto lo logran, nadie quiere morir en las manos de un estúpido y podrido narco, nadie merece tal cosa.  Morir por una bala loca, en honor a un muerto asesinado, producto de una revancha donde se involucran a policías corruptos, en medio de una “intervención” policial, para mejorar la situación, debe ser una de las muertes más terribles que debe haber.  No por lo doloroso, sino por lo estúpida de la situación.
El domingo recién pasado, después de la muerte  del famoso tipo, que requiere todos esos honores. Los muchacho debieron irse escondidos, el cura antes de la misa medio nervioso tocaba las campanas y nos ofrece resguardo por un rato,  nos quedamos en la calle escondidos un buen rato. Las madres y algunos pocos padres, se fueron llevando a sus hijos por la orillita de la vereda, todos en fila, tratando de esconderse y llegar rápido a casa.  Caminan rápido y con temor. Unos más que otros.  Siempre es uno más que otros, a mí me da más impotencia que temor y también un poco de tristeza.

     Es triste, si es triste, pero ya estuve triste, ayer y antes de ayer. Hoy quiero escribir.

22.nov.2016

Bala Loca


jueves, 3 de noviembre de 2016

Incapacidad

No soy capaz de hablar de amor cuando lo demás habla como si fuese un adjetivo banal, ¿Cuánto tiempo se tardan en nombrar la palabra al viento? Como si se tratase de una promesa a uno mismo  ¿Cuánto reflexionamos sobre nosotros, arriba de nosotros, desde lejos mirándonos al hablar de amor? ¿Cuánto es lo que llegamos, a revisar, a escarbar, a raspar la piel, antes de decir la palabra al oído?  Era la Colorina, la que decía en su poesía que su única lucha y triunfo sería encontrar la palabra que le habían escondido,  ella y cuantos más, años, siglos buscando y quizás no era esa la palabra, sin embargo otros, la sueltan así sin ninguna culpa, sin miramientos, como sueltan las hojas los árboles o los vientos, no sé.  Cuantas palabras vacías por minutos, cuantas lanzadas a los riscos, como ecos perdiéndose en la sinsentido, del abismo de silencios.      
La idealización del amor lo está llevando a su fin, el romanticismo que evoca, o más bien, que le imponen lo desmiembra, ese amor que se muestra siempre tan limpio, tan pulcro, tan redondo, tan sincero  y se nos olvida, que por amor se mata, que por amor se enloquece, que por amor se odia, que por amor se vuelve uno estúpido y cree saber más que el resto.  También que por amor se miente y se escribe.   Claro algunos dirán, es que eso no es amor e intentarán dan cátedra de algo que llevamos investigando, experimentando, sufriendo y sobreviviendo miles de años sin encontrar respuesta. Creerán ellos, al menos por un rato, que si saben lo que es amor y tratarán de explicarlo, casi con lujo de detalles, pero irónicamente nosotros sabemos que esa persona no sabe, que en realidad nadie sabe, y él, terminará dándose cuenta que tampoco sabe y terminará cambiando el tema, para no parecer ridículo, siútico o alguna otra esdrújula.
Y me pregunto entonces ¿Qué es?, así como Rojas se preguntaba ¿Qué se ama cuando se ama? Y en vez de responder, responderse o respondernos, deja la duda eterna inconclusa en una poesía, como si nosotros supiéramos que es poesía.   
Al menos ahora sí puedo decir, que el amor también es posesivo, es adictivo, es celoso, es ególatra también y  a ratos, narcisista.   Algunos dirán que ese tampoco es amor, pero son los mismos que dicen amar la lasaña, o amar las botas negras de nobuk, o amar Hard Sun de Pearl Jam.  ¡Quién los entiende!

¿Y qué sé yo de amor? ¿Y qué se yo de poesía?, quién me manda a mí a escribir de estas cosas, si soy tan enredado. Al menos sé que las dos tienen cosas en común. La poesía y el amor. 
Te ofrezco amor del bueno y dejaremos las cursilerías.

caballo rayo (acuarela sobre papel)
Caballo Rayo (acuarela sobre papel)


miércoles, 12 de octubre de 2016

Cherkán

El domingo en la tarde un cherkán espantaba a un peuco , el cherkán tenía su nido instalado fuera de mi casa en un pimiento... No debería intervenir, pero me puse de lado del cherkán y espantamos juntos al peuco... yo también tengo mi naturaleza me dije, mi naturaleza está con el más débil, pero ese que da la pelea.  Hoy vi al cherkán parado en la reja de mi casa y me acordé. Parece que está bien.
Según yo y mi hijo es el año donde hay más pájaros en la Sumar...mire a su alrededor.  Ya le sacaré fotos.
Buen día.

Las balas no enloquecen

Las balas no enloquecen
No tienen cerebro, mente, ideologías, ni ética, ni moral, tampoco son fanáticos de clubes de fútbol o religiones, No tienen partido político, ni eligen candidatos... No ven TV, ni leen prensa. Las balas cortar y queman, rompen y despedazan... piel, músculos, nervios y huesos... destrozan voluntades, vidas y futuros.


Revientan ojos de niños, piernas de abuelas y acaban con vidas inocentes... derraman sangre.


Triste metáfora o personificación.
Las balas NO enloquecen, ni tampoco son estúpidas. Los que enloquecen estúpidamente somos nosotros. País de poetas.
bala loca

viernes, 11 de marzo de 2016

Materia Momentanea

A esta edad, viejo ya, he logrado algún tipo de comunicación con estos pájaros, desde que ella se fue o mejor dicho desde que ella falleció, los pájaros se acercan más, perdieron el miedo, cuando los alimento se acercan, no sé si se acercan como los gatos solo mientras los alimente, o como los perros, que aunque no los alimente e incluso los agarre a gritos y patadas, se acurrucan tarde o temprano cerca mío, por un mísero cariño. Los pájaros, o al menos estos pájaros, tienen su mirada y expresión seria, como recta en el horizonte, sus ojos redondos brillantes pero vacíos, ni siquiera sé muy bien donde miran y parpadean altaneros inflando sus pechos. A veces me parecen esos milicos mirando el horizonte contestando un !Si señor!. Los pájaros perdieron el miedo o yo a estas alturas, no inspiro miedo. Creo, sin embargo, que traen un mensajes, me he descubierto hablándoles y ahora les escribo, quizás el mensaje sea acerca del final o del alma de los tiempos, me dicen que somos eternamente débiles mortales, que somos una ilusión desde los ojos redondos y vacíos de un pájaro, pero que de todas formas somos color y luz, habitando una materia momentánea.

jueves, 11 de febrero de 2016

Horóscopo

A la bajada, un hombre le lee el horóscopo a la niña que vende jugos y frutas a la entrada/salida del metro.  Ella sonríe con la mirada fija hacia al sur, pero sin mirar nada.  Su familia debe estar justo al otro lado, al norte, fuera de este país, pero ella sonríe, mientras el hombre tartamudea al hablar de pasión y amores, él acerca y aleja el diario de sus ojos enfocando con los brazos las letras. Libra.  

lunes, 23 de noviembre de 2015

Hombre bicentenario

Camina el hombre bicentenario, con su traje liso que refleja el sol con un color titanio, plateado con un matiz dorado. Una mochila cuadrada plateada en la espalda, cromados sus cierres. Zapatos de cuero café impecables o imitación, sin ninguna arruga. Camisa blanca bien abotonada, ni una mancha. Pelo blanco cano, más bien gris ahora que lo veo mejor, ahora que lo recuerdo mejor, pelo gris engominado todo hacia atrás, aerodinámico pienso ahora. Su piel un poco morena, mucho sol, solárium o maquillaje oscuro, casi combinaba con sus zapatos. Debí sacarle una foto ahora que lo pienso, pero sería invasivo, le consideraría una falta de respeto. Además caminaba tan recio entre los jacarandaes y los letreros publicitarios, que parecían flores plásticas de la selva de hormigón armado, caminando entre los espejos de edificios altos del Chile en colores, entre los verdes plásticos y las piedras de plumavit. Además quién soy yo para molestarlo, solo me recordó al hombre bicentenario, al fina’o Robin William y Asimov.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Cartagena

Cartagena... playa grande, sol, arena gris con pedacitos de carbón y uno que otro hueso de pollo o palo de helado. Mis primos, mi hermano y yo estirados de guata sobre las toallas, yo tratando que la arena no me tocara los dedos para poder comer tranquilo, la marraqueta con jamonada y margarina que me había preparado la Mami, mi abuela. Del kiosko que estaba en la costanera salia un parlante, un cono gris chicharriento que tocaban a Soda Stereo y que se confundía con el cuchicheo del pueblo en vacaciones.

jueves, 27 de marzo de 2014

Curriculum

Vengo de padres obreros, mi madre costurera me hacia la ropa y mi padre los zapatos para ir al colegio en la básica.   Como mis padres trabajaban mis abuelas se turnaban y sin saber ni leer ni escribir, me mandaban a estudiar todo los días, hasta me ayudaban con las tareas.  El mismo pantalón todo el año.  El par de camisas que tenía, las lavaban todo los días y mis zapatos siempre bien lustrados, pobre pero nunca cochino, no hay que confundir decían ellas (las dos). Cazuela de Vacuno (mas hueso que carne) y el infaltable arroz con huevo y a estudiar se ha dicho.  

La profe Margarita me tiró varias veces las patillas por no llevar la cotona o por no hacer la tarea.  A los 11 años aprendí a irme en micro, con escarcha, lluvia o a pleno sol caminaba hasta la micro Recoleta Lira que me dejaba en frente del colegio.  Solo los primeros años me fui en furgón. 

En la media, dos de mis tíos, como padrinos, ayudaron con los gastos.  Uno pagaba mi mensualidad y el otro me daba para la micro y algo de comer (un berlín o galletas).  Mi madre ene se tiempo estaba sola, mi papá nos había dejado, y éramos cuatro los hermanos.  Elegí una carrera con futuro y que me gustaba, elegí bien, de eso no me quejo. Me fue bien.  Desde ahí que siento la obligación de devolver la mano.

Después de salir de 4to y un año en la milicia entré a estudiar Ingeniería.  Antes del CAE, antes de las montonera de becas, antes de todo, antes de las protestas, incluso antes de tener conciencia de donde estaba, el estado no me dio nada (quizás no lo merecía para algunos nunca fui ninguna lumbrera).  Yo mismo pagaba mi carrera porque a la vez trabajaba para una pequeña burguesa, vieja explotadora que nunca me valoró.  Fui el primero de mi familia en estudiar y todo eso, me iba bien, me eximí de muchos exámenes, buenas notas, no faltaba nunca, peleaba con las matemáticas pero ahí estaba, no me rendí. Finalmente no pude seguir, no por falta de talento ni de ganas, sino por falta de plata. Me negué a mi mismo endeudarme por años, tampoco tenía avales.  Quizás hablando me hubiese conseguido un aval pero me negué.   

Conozco a muchos como yo, decenas como yo, y deben existir cientos que no conozco.

No me gusta mencionar ciertas cosas porque no me gusta la discriminación, tampoco la discriminación positiva, no me gusta ninguna.  No me gusta la lástima, ni que me digan pobrecito, ni que digan nada.  Si están pensando en eso, tráguense sus lástimas y sus caridades, no las merezco y muchos como yo, tampoco.  No creo en la autocomplacencia, ni menos en la autocompación.  Tampoco soy ejemplo de nada ni de nadie.  

Crecí hasta los 13 años en el centro de la Legua Emergencia y todo esto viene al caso, para hablar de educación, pueblo y de población.  

Podré aprender de muchas cosas, me he preocupado de aprender más de lo que me han enseñado, podrán enseñarme de teorías y de ciencias, pero no me darán cátedra de Educación y Pueblo.  No se llenarán la boca conmigo. 

viernes, 10 de enero de 2014

-$$ FFAA ++$$$$ CONAF/ PASEO AHUMADO


Salgo del Metro por calle Puente, una veinteañera voz de mujer canta en la escalera “La Ciudad de la Furia”.  La Plaza de Armas está cercada, la están re-remodelando (por lo general queda peor que como estaba).  Los pintores (algunos bastante malos) están acorralados casi contra la Catedral a la que ya le cuelgan las malezas de las cornisas.  En la esquina de Ahumada, que hoy más que nunca le hace honor a su nombre,   un notero de Chilevisión le mide las tetas a una transeúnte que se ríe de nervios frente a la cámara.  Mas allá un evangélico muy bien vestido, y  también desplazado,  nos sermonea mientras veo que le corre una gota aceitosa desde la sien al cuello de la camisa.   Delante mío, un par de tipos empujan dos carros llenos de Cocacolas tibias y comentan sobre un espectacular cuerpo de mujer morena, en algo tiene razón.   Huele ahumado y el sol medio rojo, como día después de terremoto y tengo ganas de escribir.    

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El Richard


Sus ropas anchas y blancas casi reflectantes, desentonan en  una población gris y ocre oxidada como esta.  Sus marcas deportivas relucientes y siempre a la vista. Su papada afeitada, ni un bello se le asoma, si hasta parece un niño, pero sabemos que no lo es, mató por primera vez a los 15 y ahora ya tiene el doble, el doble de edad y el doble de muertos en su espalda, y el doble de peso.  Me da asco. 
Reluciendo, siempre  el estúpido peinado que mantiene yendo cada semana a la peluquería del Maricón Salvo, córto a los lados y atrás, rapado que se vea hasta la piel, y un centímetro más largo arriba en redondo, como una aureola, o como una sopaipa, dicen los cabros chicos.  Desde aquí puedo ver brillar el gel. 
Lleva siempre dos cadenas, cordones gruesos de oro y plata que le cuelgan del cuello y que desentonan con la pobreza del barrio, a todas luces lo delatan, pero la policía no se da cuenta de eso, ni siquiera les parece sospechoso cuando lo saludan por las noches. Tampoco sospechan que no trabaje y que aparezca en la tarde después de almuerzo a pararse un rato en la esquina, frente al carro policial. No sé quién de los dos es más estúpido. Me gusta el detalle ese, que en la cadena de oro, cuelgue el Cristo bendecido por el cura párroco en el bautizo de su hijo al cual le llamó Jesús, el Cristo que se mece en el bamboleo del pecho del idiota, como buscando protección, el Cristo brillando al sol. 
Allá viene, su mano izquierda en el bolsillo y la derecha fuera balanceándola, larga, tendida, como inerte, varios anillos le brillan en sus dedos gordos y limpios.  El cuello un poco torcido, quizás le pese el arete de brillantes falsos en el lóbulo de su oreja.  Y una leve, casi imperceptible, cojera,  que yo no podría decir de cual pies proviene o cual cadera.  Me produce repugnancia o más bien vergüenza ajena.
Viene a mi casa,  mi perro le hizo pedazos dos sacos de cemento y los viene a cobrar.  Al menos no le debemos droga.

***

Cuando estuvo cerca de mí, pude ver que bajo su blanca polera en la cintura del pantalón llevaba un arma, debe haber sido una pistola,  debe ser por eso que camina extraño, como cojeando, con sus patas de alicate casi como jinete del oeste, salido de una película gringa.  Debe molestarle la cuestioncita metida ahí, entre sus royos de piel y la entrepierna, quizás se les resbala de puro sudor la pistola entre los calzoncillos.   
Cuando hablaba no modulaba bien y no entendí mucho lo que dijo,  hice el esfuerzo, pero la verdad, la saliva blanca que se le acumulaba en las comisuras de su boca seca, me distraía.  Preguntó por mi mamá finalmente. Le dije que mi mamá no estaba. Preguntó a qué hora la podía ver.  Yo le dije que en la tarde, después de las siete, que ella trabajaba.  Eso último lo dije con cierto énfasis. No creo que el idiota lo notara.  Se despidió diciendo algo que no puedo escribir, no por autocensura, sino porque fue un sonido gutural, extrañísimo y no estoy exagerando.

***

Tengo catorce años, el no tiene idea que yo también tengo un arma y que ahora lo destrozaré con palabras.



miércoles, 30 de octubre de 2013

Desde la Primavera, en el Chile en Colores

Unos cincuenta o quizás un poco más trabajadores,  entre barrenderos, basureros, auxiliares de aseo,  gritaban hoy fuera de una de las municipalidades más ricas del país. Las Condes.   Lo más probable, aunque no lo podría comprobar, es que ninguno de ellos vive en esa comuna.  Lo más probable es que ellos vivan en comunas periféricas y pobres como: La Pintana, La Florida, Puente Alto, Quilicura, Renca.  Creo que todos se levantan muy temprano y tienen que subirse a la micro (me cuesta decirle Transantiago) o al metro para viajar más de una hora apretados y aun costo monetario que claramente es caro para el tipo de servicio y para sus miserables sueldos.  Al llegar, tienen que ponerse sus uniformes fluorescentes que a ratos siento que los denigra, los marca, como faros en las calles, diciendo persona trabajando, verdaderas balizas humanas anaranjadas, amarillas y verdes fluorescentes, overoles y chaquetas con franjas reflectantes y bototos de seguridad que pesan sus buenos kilos para aplanar mas el cemento y las baldosas pulidas de la comuna en cuestión.  Vestidos y armados de escobas y palas, recogen las colillas de cigarros pintadas con rouge carmín, los papelito  de chicle que como son chicos no importa que se caigan al suelo, las boletas y comprobantes del Redbanc, las latas y botellas de bebidas,  y las hojas, las benditas hojas que como hoy es primavera no caen, pero ya será otoño otra vez, las hojas secas que solo en las ciudades son consideradas basura.       
Uno  de ellos tenía un balde plástico y por el reverso lo golpeaba con un pedazo de palo de  escoba, su grito me resultó extraño, en un principio. De hecho me hizo caminar más lento para ver si había escucha bien. ¡Queremos la tele! ¡Queremos la tele! – gritaba mostrando sus pocos dientes y tratando de animar a los demás a gritar, quizás un par lo seguían, lo demás movían la boca casi sin emitir sonidos, pero claramente movían sus tristes cabezas como diciendo. Sí, también queremos la tele.  Otros un poco más alejados miraban la escena  y  un par,  mas allá sentados en una banca, cuchicheaban y reían quien sabe de qué.  Una mujer de pelo largo y cano, con sus ropas azules y reflectantes se movía con un cartel improvisado y de mala caligrafía que decía: “Señor Alcalde: Queremos Nuestros Sueldos, Nosotros trabajamos por plata.”  
   
Hasta este minuto no entiendo lo de “Señor” alcalde, tanto respeto y miedo a perder el precario trabajo, cuantos hombres y mujeres viejos.  Llenándose de arrugas la piel marcadas por el hollín de las micros y los autos Audi de la concesionaria, partiéndose las manos de los polvos de estrellas,  mientras el arribismo cruza las avenidas,  sembrando monótonos cafés en cadenas con pretenciosos nombres como Starbuck.  Ellos, los basureros y barrenderos, pulen las anchas veredas para que pasen altaneros los “ciclistas” raudos en sus preciosas bicicletas, que cuestan un sueldo anual de los que barren.  No entiendo lo de “Señor” Alcalde.   


Tampoco entendí eso de querer la tele.  Con el solo hecho de tirar un piedra a la moderna estructura cristalizada de la municipalidad, hubiese llegado la tele a mostrar los criminales que son los violentistas, subversivos, incitadores a la violencia y la policía, con su buen adiestramiento ladrarán con sus gases y sus aguas fétidas. Y ahí vendrá la pregunta. ¿Quién fue el primero en ponerse violente? O bastaba con tirar una piedra a sus vecinos el Hotel Ritz Carlton,  donde también se preocupan los mismo barrenderos de dejar limpias las calles, donde pasar una noche cuesta dos sueldos mensuales de un barrendero.  Limpiecito el frontis del lujoso hotel para cuando llegue algún diplomático o el cantante famoso, limpiecito y libre de la basura de panfletos electorales, que lanzan los comandos de los candidatos presidenciales y que no dicen nada más que sus nombres. Ellos los tiene que recoger con palas y escobas, como basuras que son. Solo dicen sus nombres, sus inolvidables nombres que al final del día, en la misma tele que ellos piden a gritos que llegue se haga presente,   en esa misma pantalla ofertan: Sueldos Dignos, un Nuevo Códigos del Trabajo, Pensiones Dignas y una sarta de frases en liquidación de temporada electoral.    Sin embargo el “Señor” alcalde, que para mi gusto de señor solo tiene el látigo del fundo, el muy “señor” alcalde no le puede pagar sus miserables sueldos a los barrenderos de Las Condes.  Y la tele no llega. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

Escapada

Me rebelo ante la estupidez de tu pensar de ventana cerrada, de tu estupidez fascista, sin sentido, injustificada y burda. 
Escribiré en documentos escondidos todo lo que quiera, textos que jamás verás, y pensarás que has puesto un grillete, pero mi palabra vuela, mi palabra corre y mi palabra te enfrentará tarde o temprano.
Caerás por tu peso enorme del karma de tus palabras y el de tus acciones.  O caerás por mis acciones.
                Podré escribir mientras piensas en cómo manejarme, en cómo controlarme, entenderás mis palabras, pero no las leerás nunca, crearás que cerraste toda ventana, pero puedo salir de aquí cuando quiero y convertido en lo quiera, puedo salir tras la reja estúpida que pusiste, con mi mente y transportarme a lugares donde tu imaginación no alcanza.  Seguirás leyendo tu propias ideas de visión egocéntrica… yo aprenderé de ti. No serás un maestro ignorante, solo podrás ser un anti maestro, me enseñarás a como no actuar, a como no hacer las cosas, a como no entender a los demás, me enseñarás al egoísta y el valor de la generosidad.  Podré aprender de ti y hacer la escuela que necesitaba, la escuela negra del discurso vacío sin acción, de la acción en constante movimientos sin consecuencia, sin coordinación entre lo que se piensa, se dice y se hace.
Sacaré mi rabia y dejaré mi conciencia en la mesa, para que entierres los cuchillos que quieras e intentes clavar en mi alma tu palabra, que al no tener consistencia atravesara mi corazón acorazado, atravesará mis pulmones que respira ideas nuevas, que respira abierto al mundo.  No entenderé algo que no tiene sentido, lo ignoraré y podrás si quieres mutilar tu vida en construcciones vacías, pero mi mente, no moldearás.
Sé que te preguntas lo que escribo tan rápido, escuchas las teclas claramente.  No tienes idea.


(*Rescatado de archivos  del 2011, Terminado en Octubre 2013)

Amarrado

     Yo no tengo como explicar lo que veo, sé que estoy en un edificio alto cálculo un piso diez,  hay una ventana donde puedo calcular la altura por que veo un parque a la distancia, y alcanzo a ver un par de copas de árboles que parecieran grande por la distancia. Veo un edificio que en su azotea tiene una manga blanco y rojo, de esas que indican la dirección del viento, puede que exista un helipuerto allá arriba.  Estoy amarrado con cinta adhesiva a una silla con ruedas, ya probé varias veces gritando a ver si alguien me escuchaba, el edificio está en construcción y la ventana da al parecer hacia a cordillera.




* 29 Junio 2011, Santiago

lunes, 12 de agosto de 2013

Ovejas Todas Uníos!

Aplastadas, arrinconadas, otras cuantas ahogados en sus propios respiros entrecortados, las manos sudadas de ansiedades y pánicos medicados. Las gotas de sudor caen de sus frentes en pleno invierno, demasiado abrigo para 40 centímetros cuadrados. El aire insuficiente para las gordas que sufren como su peso, ósea el doble o el triple.
Tocadas, manoseadas, pervertidas las manos que corren y los ojos de los viejos verdes clavado en las colitas escolares de las jóvenes estudiantes. Y los pequeños, que decir de los pequeños en hora punta.
Las señoras y sus innumerables bolsas, bolsitos y carteras.
Si al menos la mitad se bañara.
Ovejas Todas Uníos!

jueves, 1 de agosto de 2013

Idea Clara

No existe la idea clara
Con suerte existe la idea como algo colgado de un árbol gigante inalcanzable
invisible para la mayoría, imposible de divisar claramente para todos


Un pájaro arrogante y agarrado de la verdad, ven algunos
otros verán una hoja suspendida con las nervaduras llenas de historias
los últimos, ven piedras ciegas y sordas sin ecos.


Algunos como yo, verán explosiones de espirales
pero la verdad
no hay nada,
no hay nada
solo el pensamiento
solitario único
e intransferible.
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