sábado, 27 de junio de 2015
Por donde empezar
Enhebraría todas las agujas otra vez,
soñaría contigo todas las estrellas mujer
cruzaría a las orillas nadando otra vez el río
yo contigo y mis hermanos, los tres.
Te ayudaría a coser las alegrías
en el telar de nuestras historias
con la máquina a pedal y sin dedal
hasta el final, si es que existe tal.
Te regalaría toda esta mi felicidad
cuando tengas un poco ganas de llorar
para que brotaran los aromos en tu mirar
para que tocaran tus pies las olas en paz
II
Esta vida que me has dado
que me has parido más de una vez
que no para de germinar y nacer
que no para de quemar el corazón, la piel
que a veces no entiendo
pero que amo cada vez
En esta vida,
mi ombligo también es tu espiral
ese sentimiento verbo universal
ese que me enseñaste a explotar
como una llama maternal
a ese que le llaman amar
III
Sé que mi verso es difícil de explicar
que no hay una sola ideal final
pero para que quede claro
y también para que lo sepan los demás
en palabras claras sin enredar
sino es por ti,
yo no podría amar
no sabría
por donde empezar.
viernes, 29 de mayo de 2015
Mentira
Mentira desquiciada
entramada de palabras rotas
bien usadas como la poesía
y falsas como la poesía
De corbata traje y colleras
tratando de mostrar algo que no es
para aparentar,
arribista la mentira
cobarde y necesaria
mentirosa falsa
pescadora de hombres
Tiene nombre de mujer pero no es mujer
porque es falsa como ella sola
risueña piadosa
o eso quiere que creamos
A veces te convence que la puedes identificar
pero nos miente en las señales
En cambio la verdad,
la verdad no existe
entramada de palabras rotas
bien usadas como la poesía
y falsas como la poesía
De corbata traje y colleras
tratando de mostrar algo que no es
para aparentar,
arribista la mentira
cobarde y necesaria
mentirosa falsa
pescadora de hombres
Tiene nombre de mujer pero no es mujer
porque es falsa como ella sola
risueña piadosa
o eso quiere que creamos
A veces te convence que la puedes identificar
pero nos miente en las señales
En cambio la verdad,
la verdad no existe
Enero 2015
| Cerro el Roble - Chile RM |
miércoles, 29 de abril de 2015
A ellos
A los aburguesados que quedaron en el camino... Que fueron pueblo y hoy toman martini dry en casitas de poxipol. A los que piensan de izquierdas y viven de derechas, a los que son el Che en la calle y en la casa Pinoshe(i)t, (como me dijo una amiga).
A los que rezan la flojera del pobre en las templos del Opus Dei y que al finalizar la misa, besan el anillo de oro sudafricano ensangrentado y al cruzar las salidas de las ostentosos vitrales franceses, dan una moneda al molesto y sucio indigente, para subirse luego a sus Volvo, producto del sudor del esfuerzo de regalar empleos...a los pobres tipos.
También, a los que disfrazan su origen con cocteles de ravotril y ropas de D&G, preocupados del estatus, del que dirán o que digan algo y si no dicen nada, peor. A todos aquellos arribistas, osea nosotros, víctimas inconscientes (bastante inconsciente), para que caigan/caigamos de sus/nuestros pedestales. Me sumo.
A todos los rebeldes perdidos y olvidados en los vicios impuestos por las tabacaleras y narcos transnacionales… a los que ahogaron sus ideas en los grados de alcohol o en la medida que el THC lo ha permitido. A todos sin retractarme, porque amigos son los que dicen las cosas que duelen, cuando están sobrios y lúcidos, a ustedes también los incluyo.
A los que están pensando que soy un resentido, por decir lo que pienso y no agachar el moño y negarme a vivir de rodillas o a poner las mejillas. A los que me tachan o me catalogan de: Comunista, Anarquista o Facista… A los que me gritan Ateo o que especulan que quizás soy católico o protestante (aunque rime). A los que me etiquetan de antisistema, antimperialista, anti todo o antídoto. A los que me creen y no. A los que no les interesa mi existencia.
A todos y a otros más que se me quedan entre las teclas, les digo. Aun sabiendo que les importa un carajo, les digo. Les informo que para su desgracia, seguiré escribiendo. Hecho un nudo de contradicciones, felices contradicciones, pero seguiré. Y que sí!!! Aquí estamos, aunque usted no lo crea ¡¡¡Felices!!! Los precarios de siempre. En la locura bella, de vivir en un rincón, lejos de toda la normalidad.
martes, 24 de marzo de 2015
Sentimientos Encontrados
Sonaba
Shock de Anita Tijoux en mis audífonos, mientras caminaba por San Diego. Un par de estudiantes del Instituto Nacional
habían subidos en un muro alto por arriba de una puerta metálica, con una palo largo y un tarrito amarrado con
un hilo también largo, pescaban monedas de las personas que pasaban, monedas
para la toma decían. Era como una pesca
milagrosa, y el tarrito sonaba cuando ellos lo movían, se veía simpático,
irónico según yo. Las micros y sus
bocinazos hacían retumbar el paso bajo nivel que atraviesa la Alameda. El olor
a lacrimógena todavía se podía sentir en mi bufanda y yo buscaba donde comprar
un paraguas al paso, aunque no estaba seguro si comprarlo, tenía ganas de
mojarme un rato. La caminata sería larga
aunque por decisión propia. No sé en
realidad si fui yo el que eligió no tomar el metro y caminar hasta pillar la
micro, es que después de gritar tanto y sentir esas emociones, era como
apagarlas aplastándolas en el metro, sumergirlas, tragártelas una vez más, me
pasaba lo mismo que con el paraguas, prefería sentir la lluvia. Creo que la rabia pone los sentimientos a flor
de piel y podía sentir el olor de mi bufanda, sentir los músculos de los muslos
moviéndose, el pavimento en mis zapatos de suelas delgadas, pisando o no las
líneas de la vereda, sentir la lluvia. Quería caminar, disfrutar y pensar, y
que rebotaran en la conciencia un rato más, los gritos. El bajarme en Baquedano como una decisión de
último minuto y sumarme a la marcha había sido una buena decisión, quizás en
otro momento todo lo anterior me hubiese molestado.
Avancé por San Diego y comencé a
sentir un olor a quemado, humo negro se veía detrás de la esquina que venía, Tarapacá,
crucé al frente con mi extremada y aburrida prudencia. Al mirar, había una micro que comenzaba a
arder desde la rueda delantera, estaba casi atravesada en la calle, se sentían
gritos desde el otro lado. El
movimiento de las pequeñas llamas era lento y tenía un sonido de centenares de
pequeños clics, caminé lento para mirar y guardar los detalles, se tiznaba de a
poco la pintura y me quedé en la esquina a mirar. Varios fotógrafos aparecieron
en la esquina, yo tenía ganas que prendiera más, que se formaran llamas
enormes, pero a la vez sentía que se podían quemar las casas cerca o pescar el
árbol y tomar el edificio. Se podían quemar
los cables y quedar a oscuras. Sentía sirenas a lo lejos, y más cerca se escuchaba
el eco del tronar de las piedras al reventar los vidrios del armatoste en
llamas. Escuchaba como bajaban las
cortinas y ponían candados, entre cuchicheos y puteadas soterradas a los
culpables, también escuche al pasar algunas risas. Que bueno hue’on, así nos
vamos pa’ la casa temprano, dijo un hombre al pasar por mi lado en la esquina.
Tenía
sentimientos encontrados. Es el miedo
pienso, el miedo acostumbrado, el miedo del control de antaño, el que introdujo
la iglesia y las normas de la escuela de la Sociedad de Instrucción Primaria y que
yo tanto las quería, a ambas, y que
ahora entre más las conozco, más las critico,
a veces creo que terminaré aborreciéndolas.
El control de la milicia creo que no me hizo mayor daño, no me introdujo
tanto miedo, todo lo contrario, me puso más valiente y sé que puedo ser capaz
de algunas cosas que sin haber estado en la milicia, no me hubiese enterado
nunca. Ahora que escribo y releo esto
último, suena bastante feo y creo que me debería dar al menos un especie recelo. Vivir en población y volverme mayor en ella
puede ser que me haya hecho un miedoso. O tener un hijo, eso si da miedo, en
realidad no es miedo, es más bien responsabilidad por que sabes que alguien
depende de ti, lo que te hace más cuidadoso o en realidad, es el discurso que
escuchado un montón de veces y que quizás terminé creyéndolo, por que suena
lógico.
La
micro se quema ahora por el centro. Del
otro lado del micro, yo nos los veo, solo los escucho, pero hay jóvenes que combaten con los pacos a
piedra y garabatos, ellos también a piedras y con agua del guanaco. Escucho los perros, parecen muchos por el eco
y no han vuelto a lanzar gases por suerte.
Ya retrocedí varios metros, ya
que, vi pasar más de una piedra que
tiraron los mismos pacos. Miro la
micro, miro el fuego y siento esa especie de hipnosis que produce. Salgo por un respiro y digo para mi, ojalá y
se queme toda esta hu’eá, ojalá y se reviente toda esta mierda. Y se me pone la
piel de gallina, parecía que podía sentir como se paraban los pelos y como se
habrían los poros, desde el centro de mi estomago subía por las tripas una
lagartija de emociones, una especie de rabia mesclada con alegría, no sé si adrenalina
quizás.
Todavía
queda algo de culpa. No sé qué canción
sonaba en la radio, tenia puestos los dos audífonos, pero hace rato que no
escuchaba la música. Me los saqué y volví a caminar.
Octubre 2013
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Hojas
Cuando corre
el sol en los horizontes
se puede ensuciar
todo con la gris sombra
basta que lo
mires desde otra ventana
y entenderás
que el silencio es de bravos
basta con
quieras mirarlo así
Que el
silencio es de bravos
Y que no hay
mejor papel que tu piel
Entenderás
Que todas
las hojas son del sol, en realidad
las verdes y
las blancas
las hojas y
las rojas
todas del
sol
o de del
viento según el flaco
o del mar, mar
de sal
pero no son
mías
quizás tuyas
pero no mías
ni hablar de
las palabras.
sábado, 25 de octubre de 2014
Cuatro Miedos
Cuatro miedos
entrecortados
disuelven eso
que llaman con tanta certeza vida
con tanta
ligereza sin muerte o amor
Imágenes
incompletas
Como cintas
de videos gastadas
Por la monotonía
y la reiteración quizás
de qué sirve
la palabra si no alcanza
de qué sirve
entre tanto zumbido en las sienes
ahí en los
miedos
al centro de
los miedos
escondida, arrastrándose
la palabra
visible al inconsciente
que sabe todos
los significados
pero prefiere
las acciones solapadas
y contrae
las verdades
por los
sensatos miedos
por los
normales miedos
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