jueves, 27 de marzo de 2014

Veleros

Detén el mal tiempo
a nuestras velas y veleros paz

Veleros de papel
de los charcos de cunetas aceitadas
coloreadas de lluvias grises

Triángulo de estrellas en el agua
de letras azules alargadas
se llevan los sueños aplastados
por los ladridos nocturnos
de las balas y los motores
de la rabia acelerando

Velero punta de flecha
Se lleva sangrante el mar
de calmas abiertas
de almas y puertas
mar de lágrimas

Aún así
con los dientes templados de tus negaciones
masca firme y avanza
sopla y empuja 
las velas sin apagarlas


A nuestras velas y veleros paz

martes, 4 de febrero de 2014

¿Violencia Válida?

No entiendo cómo se puede ensalzar los “triunfos” de la Guerra del Pacífico llegándose a sentir orgullosos de los “logros” alcanzados y de los territorios “ganados” por las armas. Tampoco entiendo como querer defender los territorios con sangre, algo que se ganó con sangre (incluidas violaciones, torturas, ejecuciones de inocentes y todo lo que implica una guerra, pero que olvidamos según nos convenga). A lo anterior, le agregamos toda una sarta de patriotismos arcaicos con fundamentos iguales o muy parecidos a los del siglo XVIII (18), pero que ahora se transmiten a través de celulares y medios modernos, que de paso se olvidan de todos aquellas frases bonitas para el bronce, acerca de ser buenas personas y felices, olvidándose también de todos los corazones con angelitos a poto pela’o saltando entre las nubes de los enamorados y de las bonitas palabras hacia la familia, como si otros pueblos latinoamericanos no tuvieran familias o se enamoraran.


     En paralelo, más bien, a la vez y sin mayor análisis, los mismos que ensalzan la lucha por la “justicia”, son capaces de condenar la violencia de los que protestan en las movilizaciones sociales, estudiantes, mapuches, mineros, portuarios, etcétera. Calificándola de terrorista y un montón más de adjetivos, que según yo, aplicarían en ambos casos, y que no tiene mayor diferencia con una montonera de hechos violentos históricos, que nos han acompañado desde que tenemos uso de conciencia y desde mucho antes incluso.


     ¿Acaso sólo algunas violencias son válidas?, ¿Solo las que me convienen o están de nuestro lado? ó ¿Acaso son válida aquellas que están más lejanas en años?


     Si a la Guerra del Pacifico fueran nuestros hijos, ¿Nos parecería acaso tan orgullosamente válida? No les creería mucho, a no ser que fuera un gringo el que me lo dijera. Si hubiésemos perdido la guerra, hubiésemos condenado la extrema violencia de nuestro enemigo y aún así seguiríamos tratando como héroes a nuestros caídos, que fueron tan violentos como los del otro bando. Sin embargo, hoy evitaríamos a toda costa, que nuestros hijos participaran de acciones violentas, por muy de acuerdo que estemos con sus reivindicaciones, no queremos que nuestros hijos sean héroes, ni menos mártires, de ninguna guerra, de ninguna protesta, por más justa/injusta que esta sea.


     El análisis que se hace al momento de tener una postura en contra o a favor de la violencia, demuestra lo individualistas que somos como sociedad y pone en primera línea los emocionales que somos, dejando atrás, pero muy atrás esa vieja escuela que decía que nosotros éramos seres racionales. Si en realidad razonáramos como todavía se cree, descartaríamos toda traza de violencia de nuestras sociedades, pero sin embargo, basta con que nos muevan un hilo de nuestro cuidado ambiente para que seamos capaces de validar la guerra, la violencia, incluso las violaciones a los derechos humanos, o para descartar eso mismo si es que estamos del otro lado. Lo de ser seres emocionales tiene también, casi como un fractal, algo bueno y algo malo, pero al menos debemos comenzar por hacernos conscientes de que lo somos. Entender que no somos tan buenos, que bajo ciertas condiciones, podemos ver a la violencia como algo bueno. Podría servirnos para transmitir a las nuevas generaciones una postura clara, fuera de ambigüedades evidentes y no esas posturas sin mayor análisis llena de contradicciones. No digo que validemos la violencia, pero sí la descartamos, entonces las descartamos todas. Con la misma fuerza, todas. Y entender que todo comportamiento humano tiene un límite. Y que la emoción se sobrepone a la razón. Ahora es tiempo de razonar.
     

martes, 21 de enero de 2014

Gorriones punkys

La pandilla de gorriones punkys
agazapada entre las acacias mutiladas
regadas por arcoíris de aguas y bencinas
en las cunetas

viernes, 17 de enero de 2014

Moneda/Virgen

Como una virgen en los hombros
blanca iluminada y sínica
acompañada de batucadas y caporales
marcha el símbolo del poder
marcha la historia bombardeada
de flores rojas que crecen de sangre
marcha por las calles de Le Legua
no ve la cara de la otra Moneda
no ve la Emergencia ante sus ojos
porque le da la espalda una vez más
porque está cubierta de pastos y
cementos de colores
por que las sirenas rojas no dejan ver
por un batallón de flashes foráneos
se contradicen como las letras
se contradicen como las antiguas ideas

lunes, 13 de enero de 2014

Tu hombro montaña de mis dedos

Tu hombro, la cima plácida de la montaña de mis dedos
las sábanas, el desierto tibio de las nubes de tu pelo
la hora, que gira sobre todas las constelaciones de tu pecho
y los soles en tus ojos se oscurecen
y se tallan en mi memoria antes de dormir



viernes, 10 de enero de 2014

-$$ FFAA ++$$$$ CONAF/ PASEO AHUMADO


Salgo del Metro por calle Puente, una veinteañera voz de mujer canta en la escalera “La Ciudad de la Furia”.  La Plaza de Armas está cercada, la están re-remodelando (por lo general queda peor que como estaba).  Los pintores (algunos bastante malos) están acorralados casi contra la Catedral a la que ya le cuelgan las malezas de las cornisas.  En la esquina de Ahumada, que hoy más que nunca le hace honor a su nombre,   un notero de Chilevisión le mide las tetas a una transeúnte que se ríe de nervios frente a la cámara.  Mas allá un evangélico muy bien vestido, y  también desplazado,  nos sermonea mientras veo que le corre una gota aceitosa desde la sien al cuello de la camisa.   Delante mío, un par de tipos empujan dos carros llenos de Cocacolas tibias y comentan sobre un espectacular cuerpo de mujer morena, en algo tiene razón.   Huele ahumado y el sol medio rojo, como día después de terremoto y tengo ganas de escribir.    
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