sábado, 3 de diciembre de 2011

La Fiesta



“…¡ay cuerpo, quien fuera eternamente cuerpo!,…”
Gonzalo Rojas

En la fiesta, lúcido y sobrio, veía  una cabeza ocupada de florero, decorada con ribetes dorados, puesta al centro de una mesa, llena de aceitunas, quesos, caviar y cuanta otra cosa ensartadas en palitos.  Sobre un mantel blanco, limpio, pulcro, sin ninguna mancha y otro negro, manchado de pinturas rojas, adornado con flores funestas, da lo mismo la verdad. Era una cabeza cortada por el cuello, sin cuerpo aparente.  Una cabeza cortada, pero que no sangra, pálida, de canas, arrugas y lentes de carmín. Con la lengua afuera, cansada de tanto hablar, de tanto de decir. Una cabeza llena de pajaritos, mariposas y egos muertos.  Su lengua morada saliva y mancha los platos y las cucharas. Sus ojos están caído entreabiertos  como queriendo mirar más, pero los pájaros que lo inundan le nublan su vista por dentro.  Parece esperar algo la cabeza, parece  esperar que la miren, parece que le gusta que la miren.  El pelo cano cae entre los quesitos y las salsas de colores.
 Los demás en la fiesta comen quesitos, aceitunitas, sonríen, se miran obscenamente los unos y los otros, que no sangran, que no ven.  Se miran se tocan las manos, se felicitan, se idolatran los unos a los otros y a la cabeza también. A cada rato la miran, hacen como que no la ven, sonríen, sacan un queso con saliva de la lengua muerta, comen un canapé con un pelo cano y siguen sonriendo, y se miran obscenamente.
Algunos siguen ocupando su cuerpo para que su cabeza se desplace, para que su cabeza se llene con un lenguaje corporal pedante, altanero, con estilos diversos, pero siempre altos, con ropas distintas, pero iguales.  Con la voz ajustada para la ocasión, buscando palabras en su memoria diccionaria.  Algunos callan. La mayoría calla porque en realidad no dicen nada.   
A ratos el mundo de la literatura o más bien el de la intelectualidad sublimada, a lo máximo a casi lo único, aburre.  Aburre en lo profundo.  Así que sobrio y lúcido trato de ver las cosas de otra forma más entretenida, no pretendo justificar la burla y mofas. Veo a ese hombre así y al resto como lo describo.  Solo una entre ellos, se ve distinta, se ve clara, yo la miro obscenamente, ella me mira creo que de la misma forma, me acerco a una aceituna y la cabeza de florero se levanta tosco, tenía algo de cuerpo ahora, se podía adivinar que no lo ocupaba hace mucho. Saco la aceituna tomándola del palito, tomo un poco de champaña amargo, mientras miro a ella, la distinta. Ella me ve. Ahora ella sabe que la veo. Ella se esconde, se pierde tras una cortina. Tomo otro trago de champaña, preferiría un poco de vino pienso.


 
Ahora la cabeza se dirige a dar su discurso de lengua muerta, yo la seguiré a ella la distinta. 


Diciembre 2011

Recoveco. Psje. Sta. Filomena (Independencia Santiago)  17.12.2011

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Tarde



30 de Noviembre del 2011

¿Por qué me miras así? Así pues. Pero si tú sabes cómo. ¿Crees que soy de fierro? Estas tan linda, más encima te pones eso.  Eres mala conmigo, yo aquí escribiendo y tu tan linda. Paro de escribir y te ahogo a besos. Espérame no más.  Oye no te arranques.
Ya. Otra vez esa mirada. ¿Qué quiere? Ven, dame un beso. No te vayas.
Para de pasearte con eso puesto por favor. No me mires así.  O bueno si me miras así, después aguanta no más.

***

-          De que te ríes. Me miras y te ríes. Que estas escribiendo. Ya pues déjame ver.- dice ella.

***

Si le muestro este escrito se acaba, si no se lo muestro no se entera nunca y quiero que se entere para que se sonría y me dé un beso y calme mi día.  Es como un regalo.  Ahora me está mirando y sé que está intrigada con lo que escribo.  La miro y se sonríe nuevamente.

***

Le mostré hasta el punto anterior, directo en el computador, mientras leía se movían rápidos sus ojos y su sonrisa se dibujaba de a poco.  Terminó. Me dijo que me amaba. Me dio un beso como yo quería.  Mi día comienza a calmarse. Se sonrió. Le pregunté si creía que yo estaba loco. Se sonrió otra vez. Y le dije que escribiría el final de la historia.


domingo, 27 de noviembre de 2011

Manual para Fracasar


     Fracasar hoy en día parece ser muy importante y no sólo hablamos del fracaso económico, (quien piense así debería buscar y leer un manual más avanzado que este) el fracaso puede ser mucho más amplio que eso, incluso en ocasiones puede llegar a ser independiente de este tema.  El siguiente manual está dirigido para aquellos que quieran fracasar en todo lo que se propongan, muchos de ustedes, creerán que nadie puede hacer un manual así, yo como autor de este, tampoco lo creo y creo en lo más interno que fracasaré en el intento.  De todas formas aquí van las instrucciones consideradas por mí, (claro está esto es redundante) para avanzar en esta senda del fracaso.

     Primero, hable y hable todo lo que más desea,  no haga nada de lo que dice, solo hable hasta por los codos.  Hable sobre todo, como si tuviera en sus manos y en su cabeza esa verdad absoluta que todo el mundo necesita.  Si cree que es necesario puede llegar a escribir sus ideas e incluso llegar al nivel de realizar conferencias o participar en foros sobre el fracaso, la inconsecuencia debe ser su arma más potente en todos estos casos, por lo que debe practicarla de manera profusa y hasta profesional.  

     Luego,   lea arto, mucho, muchísimo y acumule conocimientos a montones, hasta que se le confundan, le crezcan ideas propias (por lo tanto lo bastante estúpidas). Dichas ideas, debe intentar  usted siempre imponerlas  en su hablar y como ya había indicado antes, no importa su actuar que puede mantenerse independiente.  No debe olvidar nunca que usted tiene la verdad, por lo tanto los demás estarán equivocados, así que no debe realizar tanto esfuerzo, además tendrá la ventaja, que muy pocos lo intentarán contradecir. Algunos simplemente no dirán nada porque no les interesa, otros porque no tienen tiempo y otros porque no entenderán lo que usted dice.

     Una vez que tenga todo el conocimiento y las ideas propias usted las crea únicas e inéditas, no escuche a nadie, haga como que escucha, pero en la interna consigo mismo (que es lo único importante), no los escuche.  Asienta con la cabeza o solo  sonría cuando intenten complementar sus ideas.
Para finalizar y esto es lo más importante,  olvide su pasado, su discurso debe ser.  Yo solo vivo el momento, el pasado no importa y el futuro que venga lo que venga.  Como usted tendrá la verdad siempre y usted es lo único que importa, le irá bien en esta tarea.  Lo que haya dicho en el pasado, como es parte de este, olvídelo y si llega a recordar, y como ya la inconsecuencia la manejará a su antojo, ahora puede decir todo lo contrario. El pasado no le enseñará nada, esto debe grabárselo como un discurso dentro de sus verdades absolutas.

     Espero de verdad haber ayudado en sus intentos de fracasar, pero tengo que indicar que  este documento no garantiza que siguiéndolo paso a paso, usted valla a ser un fracasado de tomo y lomo, recuerde que el manual es escrito por un fracasado y ya se lo había advertido antes que este no tiene la seguridad de conseguir lo esperado, pero sin dudar le ayudará un sus primero pasos, para lograr lo que muchos ya han logrado.  No prometo un segundo capítulo, ya que como un fracasado dejaré este manual a medias.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Sueño y Poesía

El sueño y la poesía
conversan en una esquina

con palabras locas y redondas
con imágenes tristes y melancólicas.


La poesía habla de su semántica
y el sueño de su esperanza
comparten de dialéctica
y son similares en estética.


La poesía y el sueño
son hermanos
de sangre, de antaño
conversan sobre su madre
la vida
y sobre su padre
la muerte.



lunes, 14 de noviembre de 2011

La Flor y La Muerte


Iba muerto de frío en la micro, los nudillos de mis mano estaban rojos y partidos, el hielo de esa noche era terrible, en  realidad no sabía que pensar, siempre pasa lo mismo, me decía yo. Iba con la cabeza apoyada en la ventana, el ruido era incesante y el constante tiritar de la máquina, ya no me molestaba, de cierta forma estaba tranquilo.  El viaje era largo, en realidad no quedaba muy lejos, pero entre los tacos causados por la construcción de la nueva carretera,  mataba más aún mi tiempo,  que ya estaba bastante muerto sin ocupar. Esa buena sensación de viajar, sobre todo cuando iba de vuelta debe haberme hecho dormir y soñar profundo y sentido.

No puedo relatar el sueño ahora, con tanto detalle, quizás si lo hubiese contado antes podría acercarme más.  Lo que sí quedó marcado de aquel sueño en mi recuerdo, es una flor gigante, mas grande que yo, con unas tallos o ramas largas verdes oscuras y espinosas, carnosas, fibrosas, se movían alcanzando el suelo y en él, los pétalos rojos oscuros marchitos estaban desparramados.  De las ramas en sus extremos, brotaron dedos que recogían los pétalos y los llevaban a la corola de la flor, mientras caían otros pétalos. La flor con una tristeza gótica recogía con dolor, lentamente sus propios pétalos.  Desvié la vista por que me causo una extraña mezcla de pena y lástima, al mirar a otro lado vi grandes rejas negras, forjadas a martillo,  con centenares de figuras redondas y puntiagudas, protegían pasillos sin fin e interminables y alocadas escaleras. Un par de casas que parecían solo tener ventanas, de techos altos, azules, oscuras todas daban sombras que se movían incesantes. En frente, un portal que al principio no había visto, pero ahora era imponente casi del porte de la flor, parecía protegerla con sus fierros retorcidos y afilados. Mientras la flor proseguía con su inútil tarea.



Sumergido en mi profundo sueño, de pronto me toca el hombro un auxiliar del autobús, ya habíamos llegado al terminal, levanté la cabeza miré afuera y habíamos llegado a la pérgola en Av. La Paz, las flores de nuevo pensé.  Tenía un extraño sabor de boca y tenia sed, bajé del autobús tranquilo y casi durmiendo todavía. Una señora muy mayor y casi a la bajada me ofrece flores rojas oscuras como las de mi sueño, dije no sin decir gracias.  Mi sueño se repetía y pensé en anotar, al menos un par de cosas como reseñas.  Todavía busco explicación de ese sueño, pero siempre termino pensando que la locura de fin de época no se sana, esto de la revolución de los constructores no me deja tranquilo, siempre soñare con las escaleras de la ciudad nueva y que esa flor al final morirá, espero de verdad que esa flor engañosa que deslumbró algún día a la nación con su belleza, esa flor caiga se marchite y esos pasillos se habrán y podamos subir esas interminables escaleras alcanzando lo anhelado.  Esa marchita y desesperada, desilusionada y embustera flor que sin duda representa lo falso caerá, se pudrirá y hasta su olor a podredumbre no se recordará, ni su materia servirá de abono, ni nada.  Al final y como en la más pura de las muertes, para ella no habrá más. Espero ese día.


viernes, 4 de noviembre de 2011

Verso Libre

Escribiendo para el hombre de hoy
recordando el pasado,
porque es lo único presente
que no miente.
Busco palabras frescas
como flores de acuarelas
como tierra mojada en espera
como blusa en primavera.
Busco en la madera
en el nudo y en su huella
en su aroma y en su muerte
la belleza duradera.
Sigo buscando,
mientras la polilla perfora el cuello
de mi abrigo de oro en el ropero
y el mate filosofal se esconde,
tras el especiero,
el verso ahora corre libre
en la hoja del cuaderno
atrapando palabras al vuelo
contento y esperanzado
que el poeta ignorante lo atrape
y lo guarde bajo su brazo,
que lo muestre y lo esconda,
lo levante y lo arrastre,
que lo aplaste con su libro
y que lo manche con su lápiz
y que al final lo libere
sin causar ningún desastre.



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